EL PLAN DE MANTENIMIENTO
El mantenimiento es una actividad necesaria para que un
activo físico desempeñe las funciones para las que está diseñado, sin causar
daño a las personas ni al medioambiente y sin salirse de unos márgenes de
productividad o calidad de servicio. Pero para ello requiere de un plan y este
debe aglutinar las operaciones necesarias para tal fin así como la información
necesaria para llevarla a cabo. El plan identifica qué hacer y qué no hacer,
dónde, cuándo, cuánto, cómo, quién y por qué.
Cada instalación o elemento a mantener tendrá unas
características propias que condicionaran la forma de este plan y dependiendo
del sector en el que se encuentre, habrá que atender de forma más o menos crítica
con criterios distintos.
Por tanto un buen punto de partida sería:
- Establecer el marco de actuación (dónde estamos, no es lo mismo un taller de mecanizado que una sala blanca) y listar las máquinas o activos que tenemos.
- Elaborar un listado de los activos o máquinas y sus *grupos funcionales* que componen la instalación.
- Estudio de normativa legal aplicable. (Equipos a presión, centros de transformación, instalación eléctrica, elevadores…)
- Estudio de criticidad ante coste, seguridad, calidad, contaminación… ¿Qué equipos son más críticos y hay que priorizar? (Tener en cuenta la incidencia del fallo en el resto de activos, coste directo de posibles averías, complejidad, stock de repuestos, redundancia de máquina…dependiendo de la instalación y de la actividad que se realice)
- Recursos disponibles y recursos necesarios.(Humanos, económicos, formativos…)
- Estudio documental de máquinas, uso y funcionamiento, mantenimiento…si se tiene.
- Determinar y clasificar el tipo de tareas a realizar. Por ejemplo: limpiezas, lubricaciones, ajustes, sustitución, comprobación, toma de datos…
- En función de lo anterior, disponer tiempos y frecuencias de actuación.
- Diseño de plantillas o documentos para seguir la planificación y registrar las acciones realizadas.
El plan de mantenimiento debe ser abierto, no es para toda
la vida, ya que habrá tareas que no serán tan necesarias y otras tareas que
surgirán y convendrá incluirlas en este plan. Uno de los errores frecuentes en
el que se suele caer, es diseñar planes excesivamente ambiciosos que luego por
falta de medios o de tiempo son imposibles de llevar a cabo y se vuelven
caóticos. Hay que tener en cuenta también el contexto en el que se mueve la
empresa, a nivel económico, de certificación, de inversiones y ampliación… todo
esto hará necesariamente que se revise el plan de mantenimiento.
Claro que hay que matizar muchas más cosas… pero esto es el
principio. Quizás tengamos la suerte de tener un GMAO a nuestra disposición y
hecho a nuestra medida*, la utilización de cualquier herramienta informática
para la planificación y seguimiento del plan debe estar muy bien diseñada y
estructurada desde su principio, por eso es sumamente importante tener cautela
en los planteamientos iniciales y dejar siempre “puertas abiertas” para
realizar cambios, incorporaciones y modificaciones de la estructura.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la información
que podemos obtener, ¿Nos puede reportar algún tipo de feed-back nuestro plan
de mantenimiento o va a ser simplemente un justificante de cara a las
auditorías?
Para la gestión del plan de mantenimiento, es importantísimo
recibir este feed-back ya que a través de él podemos retroalimentar el plan y
optimizar tareas, frecuencias, materiales a utilizar… o incluso automatizar
tareas o incluso eliminarlas.
Hay actividades en las que es necesario e imperativo
registrar cualquier tarea que desempeña el personal de mantenimiento, aviación,
nuclear, farmacéutica… pero en otros sectores cabe plantearse hasta dónde llega
la necesidad y delimitar el aspecto de la información recabada, este
planteamiento no es por dejadez sino por lo que se comentaba anteriormente,
existe el riesgo de caos. Cautela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario