jueves, 12 de noviembre de 2015

EL PLAN DE MANTENIMIENTO

EL PLAN DE MANTENIMIENTO

El mantenimiento es una actividad necesaria para que un activo físico desempeñe las funciones para las que está diseñado, sin causar daño a las personas ni al medioambiente y sin salirse de unos márgenes de productividad o calidad de servicio. Pero para ello requiere de un plan y este debe aglutinar las operaciones necesarias para tal fin así como la información necesaria para llevarla a cabo. El plan identifica qué hacer y qué no hacer, dónde, cuándo, cuánto, cómo, quién y por qué.
Cada instalación o elemento a mantener tendrá unas características propias que condicionaran la forma de este plan y dependiendo del sector en el que se encuentre, habrá que atender de forma más o menos crítica con criterios distintos.
Por tanto un buen punto de partida sería:
  •  Establecer el marco de actuación (dónde estamos, no es lo mismo un taller de mecanizado que una sala blanca) y listar las máquinas o activos que tenemos.
  •  Elaborar un listado de los activos o máquinas y sus *grupos funcionales* que componen la instalación.
  •  Estudio de normativa legal aplicable. (Equipos a presión, centros de transformación, instalación eléctrica, elevadores…)
  •  Estudio de criticidad ante coste, seguridad, calidad, contaminación… ¿Qué equipos son más críticos y hay que priorizar? (Tener en cuenta la incidencia del fallo en el resto de activos, coste directo de posibles averías, complejidad, stock de repuestos, redundancia de máquina…dependiendo de la instalación y de la actividad que se realice)
  •  Recursos disponibles y recursos necesarios.(Humanos, económicos, formativos…)
  •  Estudio documental de máquinas, uso y funcionamiento, mantenimiento…si se tiene.
  •  Determinar y clasificar el tipo de tareas a realizar. Por ejemplo: limpiezas, lubricaciones, ajustes, sustitución, comprobación, toma de datos…
  •  En función de lo anterior, disponer tiempos y frecuencias de actuación.
  •  Diseño de plantillas o documentos para seguir la planificación y registrar las acciones realizadas.
El plan de mantenimiento debe ser abierto, no es para toda la vida, ya que habrá tareas que no serán tan necesarias y otras tareas que surgirán y convendrá incluirlas en este plan. Uno de los errores frecuentes en el que se suele caer, es diseñar planes excesivamente ambiciosos que luego por falta de medios o de tiempo son imposibles de llevar a cabo y se vuelven caóticos. Hay que tener en cuenta también el contexto en el que se mueve la empresa, a nivel económico, de certificación, de inversiones y ampliación… todo esto hará necesariamente que se revise el plan de mantenimiento.
Claro que hay que matizar muchas más cosas… pero esto es el principio. Quizás tengamos la suerte de tener un GMAO a nuestra disposición y hecho a nuestra medida*, la utilización de cualquier herramienta informática para la planificación y seguimiento del plan debe estar muy bien diseñada y estructurada desde su principio, por eso es sumamente importante tener cautela en los planteamientos iniciales y dejar siempre “puertas abiertas” para realizar cambios, incorporaciones y modificaciones de la estructura.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la información que podemos obtener, ¿Nos puede reportar algún tipo de feed-back nuestro plan de mantenimiento o va a ser simplemente un justificante de cara a las auditorías?
Para la gestión del plan de mantenimiento, es importantísimo recibir este feed-back ya que a través de él podemos retroalimentar el plan y optimizar tareas, frecuencias, materiales a utilizar… o incluso automatizar tareas o incluso eliminarlas.

Hay actividades en las que es necesario e imperativo registrar cualquier tarea que desempeña el personal de mantenimiento, aviación, nuclear, farmacéutica… pero en otros sectores cabe plantearse hasta dónde llega la necesidad y delimitar el aspecto de la información recabada, este planteamiento no es por dejadez sino por lo que se comentaba anteriormente, existe el riesgo de caos. Cautela.

LA CAUSA

LA CAUSA

Todo fallo tiene unas consecuencias y del mismo modo unos orígenes o causas. En función del fallo, el origen puede ser por una sola causa o por la conjugación de varias y estas a su vez responder a una causa raíz. Lo interesante ante cualquier fallo es mirar antes y después. Es decir, conocer el desencadenante por un lado y las consecuencias del fallo por otro.
Pero centrándonos en la causa, es importante señalar que aquí, en demasiadas ocasiones se cae en el error de no aislar correctamente las causas y confundirlas con situaciones o circunstancias que aunque están relacionadas con el fallo, no son el verdadero origen, sino una consecuencia más.
Aislar las causas y verlas como efectos sencillos, es un detalle que ayudará a dar soluciones definitivas y adecuadas a los fallos. Un ejemplo sencillo:
*Fallo: Alarma Inundación de la sala de bombas. Parada de seguridad.*
En primera instancia y usando la lógica, podemos pensar que la bomba de achique no ha funcionado correctamente, porque la boya está trabada o defectuosa o porque la propia bomba está quemada. (Vamos a irnos a algo sencillo y suponer que la boya está trabada). Como es una de las primeras cosas que miraremos, observamos que el cable de la boya está algo rígido y las bridas con las que está sujeto no le dejan el juego suficiente para dar la orden del arranque. Como cortando las bridas no se controla bien el nivel de arranque, decidimos cambiar el conjunto boya – cable, y con una corona de laurel damos por cerrada la incidencia y solucionado el problema.
Bien, el fallo está solucionado, ¿pero estamos seguros que la verdadera causa u origen del problema es el cable de la boya? ¿Qué hemos sacado de este suceso? Si nos quedamos aquí, esperando a que vuelva a pararse la sala de máquinas, con su pérdida de servicio a otras partes, por el endurecimiento del cable de una boya…no habremos sacado nada.
Por tanto es necesario sacar provecho de los fallos e investigar e ir más allá. Aplicar métodos de resolución cómo 5 porqués, diagrama de Isikawa, o usar la lógica y nuestra experiencia.
En el fallo anterior, podemos pensar en situaciones que generan el fallo:
  •        Endurecimiento del cable de la boya
  •        Suciedad en la arqueta de achique
  •        Falta de un sistema de control y/o achique redundante
  •        Falta de una pre-alarma antes de la parada
Dentro de estas posibles situaciones de riesgo que provocarían el fallo dado y por tanto la parada de máquinas, habría que buscar en primer lugar las posibles relaciones entre ellas, ya que en este ejemplo, puede darse el caso que el endurecimiento del cable se deba a la suciedad que hay en la arqueta. Luego habría que buscar las causas que las provocan e intentar poner solución corrigiendo defectos, cambiando materiales o introduciendo métodos de trabajo.
Es decir, la principal causa del fallo puede que simplemente sea que se acumula suciedad en la arqueta por una deficiente limpieza de la sala de bombas.
Ahora repetimos la pregunta ¿Qué hemos sacado de este fallo?
Si nos quedamos con la solución “rápida”:
Sabremos que tenemos que tener una boya siempre de repuesto porque cuando se endurece el cable no funciona correctamente.
Si buscamos la causa:
-       Planificamos la limpieza de la sala con especial atención a la arqueta de achique y el estado de la boya.
-       Instalaremos un sistema de preaviso de inundación antes de que pare todo.
-       Podemos pensar en la instalación de un segundo equipo de achique.
-       Etc


EL FALLO

EL FALLO.-
En cualquier proceso productivo o de servicio el cual es susceptible de verse interrumpido por una avería o un fallo de máquina, no basta con tener personal técnico que solvente el problema de forma inmediata. Si nos limitamos a esto, el fallo solo será eso, un fallo que genera más o menos pérdida y aparecerá en el momento menos oportuno ocasionando situaciones de presión aleatorias e inesperadas.
Como en la vida misma, de los errores se aprende, y también se debe aprender de los fallos y las averías, ya que estos nos pueden aportar mucha información para mejorar el proceso y dar un sentido más amplio a la figura de mantenimiento, pero para esto, es necesario hacer una foto del contexto en el que nos movemos, recabar información y analizar datos.

¿QUÉ ES UN FALLO?

Un fallo en sí es una situación que impide a un activo físico realizar su función dentro de unos criterios de productividad, calidad y seguridad, y que provoca o puede provocar una pérdida en el amplio sentido de la palabra.
Esta situación se puede ver sometida a varios factores, sin ser necesariamente una cuestión puramente técnica, así un fallo puede venir producido por:
  •        Componente defectuoso
  •        Método de operación incorrecto
  •        Fallo de diseño
  •        Desgaste
  •        Rotura por sobre exigencia vs características de funcionamiento
  •        Falta de mantenimiento
  •        Condiciones ambientales desfavorables
  •        etc
Estas son posibles circunstancias que pueden tener relación con un fallo, pero hay muchas más en función de la consideración que queramos tener con el fallo en sí. Por ejemplo:
  •        Plantilla de persona mal dimensionada.
  •        Falta de repuestos (necesidad de hacer apaños).
  •        Desmotivación del personal implicado.
Uno de los errores más comunes al solventar situaciones de fallo es no profundizar en ellos, aquello de <<el árbol no deja ver el bosque>> o viceversa es muy aplicable. De manera que un fallo, o la pérdida de capacidad de un elemento en realizar aquello para lo que está concebido, está envuelto por más factores de los que pueda parecer.

MANTENIMIENTO POR EL PRINCIPIO

MANTENIMIENTO POR EL PRINCIPIO.-

Podemos abrir cualquier motor de búsqueda de internet y teclear mantenimiento, solo aparecerán 135.000.000 de resultados. Hay muchas definiciones, tipos y técnicas de mantenimiento, muchas verdades y muchas medias mentiras.
Lo que si es cierto, es que el mantenimiento como tal, tiene una razón de ser. Es una necesidad en mayor o menor medida y puede estar más o menos optimizado. Una de las premisas importantes a la hora de realizar cualquier tarea en este mundo, es hacer una “foto” del estadio en el que se va a actuar y tener muy claro el contexto, sector, tamaño, recursos, riesgos, objetivos, tipo de activos, formación… A veces se cae en el error de aplicar los mismos métodos en ámbitos totalmente distintos sin tener en cuenta todos los factores.

Básicamente Mantenimiento tiene que solucionar problemas y eliminar fallos. Pero esto no es tarea sencilla si somos exigentes con nuestra función, ya que no solo se trata de ser los mejores técnicos electrónicos, ni los mejores mecánicos… no se trata de reparar en tiempo record ni de saber todos los secretos de una máquina o instalación. Hablamos de análisis, comunicación, documentación, mejora, formación, trabajo en equipo, visión, proactividad… aptitudes, actitudes y valores, pero también comprensión y pensamiento. Hay muchos profesionales de mantenimiento que trabajan como autómatas de forma encasillada y que nunca nadie les ha mostrado el mantenimiento como una herramienta de desarrollo y fuente de conocimiento. Me refiero por ejemplo a aquellos que cubren un check-list al pie de la letra y cubren un parte de tiempos esperando la próxima tarea, o aquellos en los que la máxima es aquello de: <<qué no pare>> y la presión puede más que la razón. Por ello es importante tener algunos conceptos claros y repito que en internet se pueden encontrar millones de definiciones y argumentos pero muchos no enfocan a la base y fundamentan el quehacer diario en principios teóricos cargados de indicadores y mejora de resultados con obsesión en el número.