EL FALLO.-
En cualquier proceso productivo o de servicio el cual es
susceptible de verse interrumpido por una avería o un fallo de máquina, no
basta con tener personal técnico que solvente el problema de forma inmediata.
Si nos limitamos a esto, el fallo solo será eso, un fallo que genera más o
menos pérdida y aparecerá en el momento menos oportuno ocasionando situaciones
de presión aleatorias e inesperadas.
Como en la vida misma, de los errores se aprende, y también
se debe aprender de los fallos y las averías, ya que estos nos pueden aportar
mucha información para mejorar el proceso y dar un sentido más amplio a la
figura de mantenimiento, pero para esto, es necesario hacer una foto del
contexto en el que nos movemos, recabar información y analizar datos.
¿QUÉ ES UN FALLO?
Un fallo en sí es una situación que impide a un activo
físico realizar su función dentro de unos criterios de productividad, calidad y
seguridad, y que provoca o puede provocar una pérdida en el amplio sentido de
la palabra.
Esta situación se puede ver sometida a varios factores, sin
ser necesariamente una cuestión puramente técnica, así un fallo puede venir
producido por:
- Componente defectuoso
- Método de operación incorrecto
- Fallo de diseño
- Desgaste
- Rotura por sobre exigencia vs características de funcionamiento
- Falta de mantenimiento
- Condiciones ambientales desfavorables
- etc
- Plantilla de persona mal dimensionada.
- Falta de repuestos (necesidad de hacer apaños).
- Desmotivación del personal implicado.
Uno de los errores más comunes al solventar situaciones de
fallo es no profundizar en ellos, aquello de <<el árbol no deja ver el
bosque>> o viceversa es muy aplicable. De manera que un fallo, o la
pérdida de capacidad de un elemento en realizar aquello para lo que está
concebido, está envuelto por más factores de los que pueda parecer.
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